No podemos hablar de la quiropraxia sin antes mencionar que la mayoría de los dolores de espalda son producidos a causa de la postura, o son tensionales. Generalmente, estas causas se ignoran o postergan, hasta que se manifiesta claramente el dolor e incluso enfermedades secundarias y dolores de espalda, lumbago, ciática, dolores de cabeza, colon irritable, gastritis, dolores de brazos, hombros y piernas, angustia, agotamiento físico, vértigo y mareos.

Todas estas dolencias, se corresponden la mayoría de las veces a efectos colaterales de un problema que nace en la columna vertebral, porque nuestras vértebras por razones mecánicas (golpes, esfuerzos mal hechos, contracturas musculares, etc.) y como hemos dicho, también tensionales son vulnerables a desplazarse levemente comprimiendo así la médula espinal y las raíces nerviosas que salen entre vértebra y vértebra.

Esta presión o pinzamiento de las raíces nerviosas (obstrucción espinal) además de producir un dolor localizado, o irradiado a brazos, piernas, cuello o cabeza, interfiere con el flujo normal de energía que circula desde el cerebro a las células que componen nuestros tejidos, órganos y en fin todo nuestro cuerpo. Se produce así un desequilibrio químico y una pérdida de capacidad física, emocional e intelectual.

Un quiropráctico (profesional de la quiropraxia) efectúa manipulaciones específicas y de alta complejidad sobre el cuerpo en general. En más de cien años de historia, esta profesión ha demostrado una incuestionable evidencia documentada sobre su efectividad.

Los orígenes de la atención quiropráctica se pueden rastrear hasta tiempos muy antiguos. Se han encontrado documentos provenientes de China y Grecia escritos en 2700 ac y 1500 ac los que mencionan manipulación de la columna vertebral y maniobras sobre las piernas para mejorar el dolor de espalda en las personas de esa época. 

Quien se conoce como el padre de la Quiropráctica es Daniel David Palmer ya que es quien asentó sus bases, usando como principio básico que el cuerpo tiene una capacidad innata de sanarse y estaría presente en todo ser vivo, donde la quiropraxia potenciaría la expresión de esta capacidad a su máximo desarrollo. 

En 1897, Daniel David Palmer fundó la Escuela Palmer de Quiropráctica, que ha seguido siendo uno de los más importantes colegios de quiropraxia en EEUU, hoy en día Palmer University, que fue la primera de muchas universidades que existen hoy en el mundo, la mayoría en Estados Unidos, aunque también en Reino Unido, Australia, Francia, Dinamarca, Brasil, México y Chile.